Por Coatl S escrito el 12 julio, 2014 en Cuentos |
Idea original: K El silencio me recordaba que el departamento era sólo mío. Desde que salí de casa de mis padres, deseaba un espacio en donde guardar mis lágrimas, protegerme del árido calor de los días malos y esperar que estos fueran alejados por las sonrisas. Yo, doctora especialista en oftalmología con trabajo a tiempo completo en un reconocido hospital de zona, cumplía los sueños y caprichos que tuve a los seis años. Con la sala, comedor y cocina para jugar a la casita, pero me faltaba una mascota. Siempre quise un gato. Los cadáveres secos de las plantas me hacían recapacitar la decisión de adoptar una mascota, pero el departamento necesitaba a alguien más y los fantasmas de mis relaciones pasadas me decían que me convenía conseguir un ser independiente, cariñoso, que se supiera cuidar sólo, y no un novio que termina siendo un animal mimado, caprichoso y exigente de todos mis...